21/9/18

¿Quién manda aquí?



El pasado 15 de agosto, día festivo, vacacional y arrellanado, después de leer el periódico y tras una rápida ojeada a FB, escribí en el muro lo siguiente:

Mi buen amigo Carlos Caballero enfrenta a cuatro gracias a las tres gracias de Rubens hoy en FB.

Y en el ejemplar de “El País” de hoy, Ángela Molina reflexiona sobre cómo recorrer el museo del Prado en sesenta minutos y contrapone tres gracias a las tres gracias de Rubens.

Si queréis podéis contraponer ambas fotografías y decidir y opinar y contrastar.

Lo que yo me pregunto es qué estará pensando la joven gracia (fotografía de Álvaro García), tan ensimismada y tan ajena.

 


Mi buena amiga María Alejandra Fuenzalida no pudo resistirse acerca de lo que se decía o se insinuaba en mi mensaje y contestó enseguida:

Esas son unas niñas chicas!

 También mi buena amiga Conchi Moure Gonzalez quiso manifestar su opinión y respondió:

Mil gracias por compartir la fotografía.

Adoro la pintura, quizá por mi incapacidad para pintar. He pasado buenos ratos absorta, ensimismada mirando fijamente un cuadro sin dar crédito a lo que mis ojos veían.

Mi mirada solo puede descubrir belleza en esta foto, quiero pensar que la joven con el vestido naranja está mirando un cuadro que llama más su atención que el que refleja el cuerpo femenino, por ella harto conocido.

Maravillosa foto!!!!

Gracias de nuevo!!!!!!

 Recatado que es uno, yo no había querido hacer pública la fotografía de mi buen amigo Carlos Caballero, que mencionaba en mi mensaje. Pero él, más osado, vino a nuestro encuentro y decidió publicar el siguiente mensaje en mi muro, con la imagen de marras incluida:

Lo siento, amigo Demetrio, pero hasta la chica de la foto, que está de frente, se aburre!

Mi foto me parece mucho más sugerente y las chicas se lo están pasando...

Me quedo con la mía, lo siento!


 


Así las cosas, me pareció conveniente dar respuesta al comentario de María Alejandra Fuenzalida:

¿Unas niñas, querida María Alejandra Fuenzalida? ¿Unas chicas? ¿O unas ninfas?

Podemos preguntarnos cuál sería la intención de Álvaro García cuando hizo la fotografía o la de Ángela Molina cuando la seleccionó para documentar su artículo en el periódico.

Porque me temo que la fotografía que ha publicado Carlos Caballero sí que es suficientemente explícita y que no necesita de muchas aclaraciones.

 Y María Alejandra cerró la conversación con este mensaje:

Como tu digas

Disculpa haber dado mi opinión

Buenas tardes

Preocupado por el tono de la respuesta de María Alejandra, no pude por menos de escribirle en público:

Querida María Alejandra Fuenzalida, sé bienvenida a este muro abierto, sin disculpa alguna. Soy yo quien te da las gracias por emitir tu opinión sincera y personal.

La obra de arte, los textos no solo obedecen a las razones de quien los crea e inicia la comunicación sino que lo verdaderamente importante es la razón que les da cada uno de los receptores del proceso de comunicación, de observación o de lectura.


Y el ilustre don Pedro Crespo Refoyo, que no se pierde una ni se le escapa ocasión para ello, escribió inquiriéndome:

No pierde usted ocasión para predicar la teoría de la RECEPCIÓN. (Disculpe la incierta cacofonía).

Y no satisfecho, mi buen amigo don Pedro metió su cuarto a espadas con nueva intervención en el muro:

Dos opciones encuentro yo a tu curiosa pregunta:

a) escucha lo que leen en el cartelito de información sus amigas, por turnos. (Repara que miran el cartelito y no la obra).

b) piensa que el arte es un rollo, que no lo soporta, que es una pérdida de tiempo y dinero acudir a las pinacotecas bla blablabla bla bla…



19/9/18

¿Quién dijo miedo?




Después de Sinfonía de Praga, esa novela postmoderna, historia de escritura desatada e imitación compuesta.

Después de esa historia de mistificación, esa nowwwela o nowebla (Para dar cuenta de ello, véase www.sinfoniadepraga.es y el blog http://sinfoniadepraga.blogspot.com/).

Después de esa mesa de trucos, tapiz de diversos y bien entrelazados hilos y composición coral, al fin, si bien se lee.

Después del arte nuevo de hacer novelas en este tiempo (Compleméntum (Manifiesto)).

Después de todo eso, hay otros mundos, y están en este.

Iniciando, pues, nuevo proyecto (Working in Progress), saliendo de la biblioteca “Rafael Alberti” de Madrid con las manos llenas y la mente ansiosa, trabajando el pasado desde el presente para el futuro.


18/9/18

El taller de la narrativa del siglo XX




Horas y horas, y más horas, este verano, encerrados durante muchos días con un solo juguete, El desguace de la tradición, de Javier Aparicio Maydeu (Cátedra: 2011), reflexiones valiosas en el taller de la narrativa del siglo XX.

 Horas y horas analizando y degustando las diversas propuestas que confluyen en la mejor narrativa del siglo xx (Joyce, Proust, Faulkner, y otros pocos más) y contrastándolas con Sinfonía de Praga, valorando cómo Compleméntum (Manifiesto) propone y promueve el arte nuevo de hacer novelas en el siglo xxi, una nueva poética para la novela del siglo xxi (Ver www.sinfoniadepraga.es y recrearse en el blog http://sinfoniadepraga.blogspot.com/).




29/7/18

Y a todo esto, ¿qué dice Javier Marías? (Primera mañana de vacaciones en un domingo estival de finales de julio)



Primera mañana de domingo estival, ¡y de vacaciones! No es este un mal momento para comenzar a primera hora leyendo a Enrique Vila-Matas en Impón tu suerte. En el Prefacio, a modo de prólogo, Vila-Matas nos dice que «la ficción… tiene más posibilidades de acercarse a la verdad que cualquier representación de la realidad»; y se apoya en Nabokov para afirmar que las historias basadas en hechos reales «son un insulto al arte y la verdad».



          Y con la cabeza apoyada en la mano, nos quedamos reflexionando con otra de sus afirmaciones: «La obra solo es una y dentro de ella todo está conectado», escribe Vila-Matas.




O antes de darnos por enterados de que España y Croacia tienen los líderes políticos más jóvenes de Europa, según se anuncia en grueso titular en la portada del periódico, nos recreamos con El País Semanal.

Nos acompaña Javier Cercas, para remontarse hasta Michel de Montaigne y afirmar que todos estamos obligados a decirnos la verdad. Aunque luego Cercas matiza:

«Esta norma rige incluso para los autores de ficción, salvo cuando escribimos ficción, en cuyo caso se nos autoriza a saltárnosla para escribir algo que no es exactamente una mentira, aunque se le parece bastante (en latín, mentire significa a la vez mentir e inventar: Atque ita mentitur, dice Horacio en elogio de Homero, sic veris falsa reminiscet [¡Ay, ay, ay! ¿No debiera ser remiscet, amigo Javier? Aliquando dormitat…]; o sea: “Y así miente/inventa, así mezcla lo falso con lo verdadero”».




Y luego arribamos al museo Guggenheim: «La verdad siempre tiene dos caras», para sorprendernos ante la artista portuguesa Joana Vasconcelos.

Y quién nos lo iba a decir, Cervantes y Lope frente a frente en El País Semanal. Aunque, según Santiago Roncagliolo:

«En el fondo, ambos escritores encarnan el gran conflicto esencial del arte moderno: romanticismo o mercado, expresar el mundo interior o satisfacer al público».

Para concluir su comentario, por si alguien creía que teníamos algo de originales en esa novela que tú y yo sabemos:

«Casi sin quererlo, por venganza y no por voluntad literaria, [Cervantes en la segunda parte del Quijote] acaba de romper los límites entre realidad y ficción. Como harían mucho después Woody Allen o Borges, el manco atravesaba los umbrales de la realidad, inventando la novela moderna. Fuese quien fuese Avellaneda, al final su envidia solo sirvió para convertir a Cervantes en autor universal».

Y a todo esto, ¿qué va a decir Javier Marías?



25/7/18

Verdad y ficción






«Con objeto de exponer la verdad, debemos darle carácter de ficción».

Dice Rudolf Born —que como saben los buenos lectores no es familia de Bertran de Born, que aparece retratado en los últimos versos del canto veintiocho del Inferno de Dante—, que en la vida real no se llama con ese nombre, escribe Jim (James Freeman), que se presenta con un nombre que no es su verdadero nombre, escribe Paul Auster en Invisible



Cita 7, en 3. “Memorabilia” de Compleméntum (Manifiesto).



19/7/18

El clavo en la pared: A vueltas con la pragmática de Chéjov


 


          Podría ser poco ortodoxo —y acaso nada recomendable para la unidad y coherencia interna de la obra artística— que el clavo estuviera en la pared y no llegara a aparecer el protagonista al que ahorcar (por no mencionar la pistola que hay que disparar), contraviniendo la pragmática de Antón Chéjov.


          Pero qué me diríais si tuviéramos el personaje para ahorcar y no hubiera modo de encontrar clavo en que colgarle... ¿Le dejamos vivito y coleando, pues? ¿O acaso le llevamos ante el paredón de ejecución, o le aplicamos garrote vil, o le instalamos en la silla eléctrica, o le premiamos con una inyección letal? Y en esas preguntas está el principio de la novela, el principio de la obra artística.

Así hemos escrito en la Proposición 23 de “1.11 Mena, ganga, esquirlas y virutas (Making of)”, en 1. “Taller” de Compleméntum (Manifiesto).

          Pero como quiera que el amigo don Pedro Crespo Refoyo ha puesto en duda algunas de las aseveraciones que hemos formulado y nos ha obligado a investigar sobre el asunto, algo más podemos añadir y precisar, a partir de las sabias indicaciones del profesor Alexander Bondarev, de la Universidad Lingüística de Moscú.
 

 

          Hay dos referencias documentadas en cartas del propio Chéjov que hacen mención al rifle-fusil-escopeta (que no pistola); y una tercera, de otra persona, en la que se hace mención a una pistola, pero que no es de Chéjov, sino que se refiere a lo que había escrito Chéjov.

          Antón Chéjov ha realizado diversas observaciones sobre el rifle en diferentes momentos y en varias ocasiones, siempre en el marco de debate acerca de la cuestión del argumento e integridad compositiva de la obra literatia, que es fundamental para el estética de finales del siglo XIX y principios del XX.

          He aquí el consejo que A. P. Chéjov le hace al sacerdote Serguéi Nikoláevich Schukin, profesor de la escuela parroquial de Yalta, acerca de dónde reside la fuerza en la literatura: “Prueba a quitar la primera parte de tu historia, sólo tendrás que cambiar un poco el principio de la segunda, y entonces la historia se entenderá perfectamente. Y no hace falta nada más. Todo lo que no tenga relación directa con el relato, todo eso tiene que quitarse sin miramientos. Si dices en el primer capítulo que en la pared hay colgado un rifle, en el segundo o en el tercer capítulo este tiene que dispararse inevitablemente. Si no va a dispararse, no debería estar ahí”. (Schukin, S.N.: De los recuerdos de Chéjov / A. P. Chéjov en el recuerdo de los contemporáneos. Serie de memorias literarias – M.: Ficción, 1960. – Págs. 462-463 [Щукин С. Н.: Из воспоминаний об А. П. Чехове // А. П. Чехов в воспоминаниях современников. Серия литературных мемуаров. – М.: Художественная литература, 1960. – С. 462–463]).

          La expresión “Si al principio de la obra de teatro cuelga de la pared un rifle, (al final de la obra) este tiene que dispararse” se presenta como una paráfrasis de la expresión de Chéjov formulada en la carta al escritor Aleksandr Lazarev (alias A.S. Gruzinskyi), fechada el 1 de noviembre de 1889. Amistosamente, para desmontar el vodevil de Lazarev, Chéjov comenta: “El primer monólogo de Dasha sobra completamente. Si estuviese en su lugar, si desearas hacer de Dasha no solo un papel secundario y si el monólogo prometiese mucho para el espectador, este tendría que tener alguna relación con la trama de la obra. Si no, es mejor que Dasha se calle”. (Chéjov, A.: Colección Completa de ensayos y cartas en 30 tomos // Carta en 12 tomos: Ciencia, 1976, T. 3 Pág. 273 [Чехов А.: П. Пол. Собр. сочинений и писем в 30 т. // Письма в 12 т. – М.: Наука, 1976 – Т. 3. – С. 273]). Como se puede concluir de la cita “el arma que no se dispara” en el monólogo de Dasha, que se presenta vacío, no tiene relación con el propio desarrollo del argumento [Нельзя ставить на сцене заряженное ружье, если никто не имеет в виду выстрелить из него].

          Por último, nos ha llegado la memoria de Ilya Gurland, quien conoció a Chéjov en 1889 en Yalta. Reproduce las palabras de Chéjov: “Si en el primer acto cuelgas de la pared una pistola, entonces en el último acto debe de dispararse. De lo contrario, no la cuelgues”. (Gurland, I:. «De los recuerdos de a. P. Chéjov». – El teatro y el arte, 1904, nº 28, de 11 de julio, Pág. 521 [Гурлянд И.: Я. «Из воспоминаний об А. П. Чехове». – Театр и искусство, 1904, № 28, 11 июля, стр. 521]).
 

 
          Resulta que la discusión entre literatos y críticos españoles respecto a las armas y clavos agrava el debate sobre el asunto de si el arma (el rifle) está colgada, debería usarse únicamente por consideración a la trama, para que no se piense que el autor se ha dejado sin terminar algún detalle de la obra.  En lo referente a la imagen del clavo, este no encaja en la poética de Chéjov como un argumento que salve la coherencia interna de la obra artística. Además, en sus tramas el clavo no se asocia de ninguna manera al suicidio. En el relato “En el clavo” (1883) el clavo cumple una función cómica: en el pasillo de Struchkov cuelgan alternativamente la gorra y el gorro de los amantes de su mujer.

          En la obra El tío Vania el profesor Serebryakov invita en broma al público a fijarse en este detalle: “Os pido, señores, cuelguen sus orejas en el clavo”. El suicidio no está relacionado ni con las armas de fuego ni con los clavos, tiene relación con algunas réplicas de los personajes de Chéjov. Elena Andreeva vagamente lanza al vacío: “Buen tiempo hoy, no hace calor”. Y Vojnitski maliciosamente responde “Un buen tiempo para colgarse”.

           En “Idea y poéticas del cuento”, de Francisco Rico, que aparece como epílogo a la monumental Todos los cuentos. Antología universal del relato breve (Planeta, Barcelona, 2002, 2 volúmenes), se recuerda la receta de Chéjov: "Si al comienzo de un relato se ha icho que hay un clavo en la pared, ese clavo debe servir al final para que se cuelgue el protagonista" (II, Pág. 1384).
          Aunque también se puede acudir al texto de La sala número seis de Chéjov: El clavo desnudo sobre la pared, al inicio de la peripecia de la obra, no le sirve al asesino para colgar a su víctima del cuello y desangrarla en el acto final. De hecho, ese clavo sostiene un bonito cuadro impresionista con la figura de un arenque rojo, y todos, incluidos policías, familiares y lectores, siguen creyendo al final de la obra que el hombre murió de un infarto. Todos menos el asesino y Chéjov.

          La genialidad de la herencia literaria de Chéjov llena de manera espontánea la memoria del lector con imágenes vívidas. Se adhieren en  nuestra memoria y después, por alguna ley misteriosa de asociaciones inconscientes, entran en una extraña contaminación la unas y la otra.

 
 


 

18/7/18

Una novela en la cabeza


 

«Una novela... tengo una novela en la cabeza, veo las ilimitadas posibilidades que se abren de pronto para nosotros. Podemos decir la verdad, sí, pero también contamos con la libertad de inventarnos cosas».

Dice Rudolf Born, que no se llama así —como sabe el lector—, escribe en Invisible Paul Auster

 

Cita 8, en 3. “Memorabilia” de Compleméntum (Manifiesto).

 

23/6/18

La razón de ser de la novela






          «Descubrir lo que solo una novela puede descubrir es la única razón de ser de una novela».

          Repetía Hermann Broch escribe Milan Kundera (El arte de la novela, 16 —Barcelona, 2006: Tusquets Editores, Colección Esenciales—), que añade: «El conocimiento es la única moral de la novela»


19/6/18

Novela como expresión estética de la ética humana






          Novela como expresión estética de la ética humana (Ya estaba en Teoría de la novela de Georg Lukács, que consideraba la intención ética como un elemento eficaz de estructuración de la novela, entendida esta como «la epopeya de un mundo sin dioses»).



Proposición 78 de “1.11 Mena, ganga, esquirlas y virutas (Making of)”, en 1. “Taller” de Compleméntum (Manifiesto).


16/6/18

¡Feliz Bloomsday!


        El 16 de junio de 1930, rememorando otro 16 de junio tan bien asentado en el canon de la literatura universal, llega a Hlavní nádraží, la estación central de trenes de Praga, la joven Lieserl Einstein.

          Y ese mismo día 16 de junio, tal día como hoy, escribe la joven Lieserl en su Diario, tal como se recoge en Sinfonía de Praga (Pág. 128):

          ¿Qué estoy buscando, Dios mío? ¿A quién estoy buscando en esta Praga —que no es Dublín ni es Moscú— un día como hoy, cuando ya el rubicundo Apolo ha tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, como habrá de escribir el sabio narrador que estos hechos ha de relatar en los venideros tiempos?


          Y más tarde, en 1931, aunque sin datarlo con precisión, Lieserl escribe en su Diario:

          Max me ha contado con pelos y señales la presentación pública que se hizo en París el pasado 31 de marzo de Work in Progress, la obra en la que está trabajando Joyce desde que dio a la luz Ulises. Para ello han realizado la lectura pública de un fragmento de la obra, Anna Livia Plurabelle, en su versión francesa.

          Con la presencia de Harriet Shaw Weaver, que acudió tras reiteradas súplicas del propio James Joyce, abrió la velada Adrienne Monnier, que recordó su primer encuentro con el novelista irlandés en 1920 y dio algunos datos sobre su influencia en Francia, muy especialmente a raíz de la publicación del Ulises...

          […]

          ¡Bendito James Augustine Aloysius Joyce, que finalmente ha decidido casarse en Londres con Nora Joseph Barnacle, con quien había convivido en concubinato desde que se fugaron de Irlanda en 1904! ¡Bendito James y bendita Nora, benditos ambos; y benditos de nosotros, que hemos tenido acceso a la obra del bardo irlandés!


          Y tras la muerte del bardo irlandés, en 1941, podemos leer el siguiente texto en su Diario:

          James Joyce ha muerto el pasado 13 de enero en Zúrich, donde había logrado refugio en su huida de las hordas nazis que habían invadido Francia. ¡Descanse en paz el más grande!

          En homenaje, estoy leyendo nuevamente Ulises: «Stately, plump Buck Mulligan came from the stairhead, bearing a bowl of lather on which a mirror and a razor lay crossed...». Para poder concluir con el resignado a la vez que gozoso «and yes I said yes I will Yes».

          E incluso querría ir más lejos, aunque me cueste, e insistir una vez más en su Finnegans Wake: «riverrun past Eve and Adam’s, from swerve of shore to bend of bay, brings us by a commodius vicus of recirculation back to Howth Castle and Environs», prosiguiendo el bucle, ciclo infinito que se abre con las palabras que cierran la novela: «A way a lone a last a loved a long the».




15/6/18

Ficción moderna / Ficción postmoderna



          Ficción moderna: qué sabemos y cómo lo sabemos (The Sound and the Fury (1927), de William Faulkner) – Cuestiones epistemológicas.
          Ficción postmoderna: qué somos (Gravity’s Rainbow (1973), de Thomas Pynchon) – Cuestiones ontológicas.
          Si la ficción moderna abría en 1922 un mundo maravilloso con Ulysses y con À la recherche du temps perdu, mundo que se iluminaba con la prodigiosa The Sound and the Fury (1927), su cierre, culminación, caída y catástrofe se lleva a cabo con Finnegans Wake (1939), cortocircuitando la comunicación.

          Proposiciones 71 a 73 de “1.11 Mena, ganga, esquirlas y virutas (Making of)”, en 1. “Taller” de Compleméntum (Manifiesto).

14/6/18

Problematizar la historia




          Problematizar la historia es problematizar el conocimiento es problematizar la realidad.

          ¿Qué es lo que realmente sabemos acerca de lo que realmente somos si no sabemos realmente lo que realmente fuimos? Dado que somos realmente el resultado de lo que realmente fuimos.



Proposición 75 de “1.11 Mena, ganga, esquirlas y virutas (Making of)”, en 1. “Taller” de Compleméntum (Manifiesto).


11/6/18

Todos los narradores mienten




           Quien narra es quien es, aunque no se sabe quién es ni cómo se llama o cómo se denomina o cómo se le ha de nombrar, cuál sea su profesión, cuál su mera apariencia exterior, cuál sea su edad, cuáles sus sentimientos o emociones, cuáles sus pensamientos o su forma de ser. Se sabe lo que se sabe, o lo que se nos permite saber.

           Quien cuenta, quien narra la historia, a la vez que se narra a sí mismo narra a los demás, a cada cual según su grado de conocimiento.

           ¿Quién cuenta? ¿Quién narra? ¿Desde qué perspectiva? ¿Con qué grado de verdad?

           Si todos los narradores mienten... ¿qué significado, qué verdad se puede —en suma— atribuir al narrador que dice lo que dice?



Proposiciones 55 a 57 de “1.11 Mena, ganga, esquirlas y virutas (Making of)”, en 1. “Taller” de Compleméntum (Manifiesto).


6/6/18

Para dar fe de lo habido (Entrevista en Radio Praga)




Entrevista en Radio Praga con motivo de la presentación de Sinfonía de Praga en la República Checa el pasado 24 de mayo (http://www.radio.cz/es/rubrica/cultura/sinfonia-de-praga-una-novela-que-propone-una-lectura-moderna-distinta).

“Yo entendía que para hacer una obra literaria que fuera una obra artística, tenemos que ir a más, tenemos que hacer otra cosa. Esa idea de canon literario en la que uno se inserta y se integra. Se integra para repetir, se integra para reproducir, pero se integra también para transformar y para, en su caso, colisionar. Entendía que una obra artística en el siglo XXI, desde la perspectiva del arte nuevo de hacer novelas en el siglo XXI, tenía que ser en esa perspectiva.”


“Si he de hablar del lector ideal, sería ese lector que es capaz de integrarse en la obra, y que además es capaz de salirse de la obra para acercarse a la página web, al blog, y en consecuencia que es capaz de interactuar con el proceso creativo. Porque el proceso creativo no acaba cuando el escritor firma la última palabra o la última línea de su obra artística, el proceso creativo continúa en esa posibilidad de comunicación entre el autor y el receptor.”


“Poder residir durante un tiempo en Praga, trabajar en Praga, convivir en Praga con la lengua y la cultura checa y con los checos ha sido para mí un privilegio y era una magnifica forma de integrar lengua y cultura, de integrar peripecia y de integrar valores y reflexiones éticas.”




25/5/18

Praga acoge a "Sinfonía de Praga"




Ayer tarde, 24 de mayo, Praga y el Instituto Cervantes acogieron con afecto la presentación de Sinfonía de Praga. Los profesores David Andrés Castillo (Sección Bilingüe de České Budějovice) y Roman Zaťko (Universidad Carolina) reflexionaron sobre la obra e interrogaron todo lo que quisieron al autor, que dio explicaciones y hasta hizo confidencias sobre el proceso de creación de la obra, sobre Lieserl y Meme y sobre todo lo que quisieron saber unos y otros.

Y Veronika Šmídová leyó algunos pasajes de la novela —lectura dramatizada— para satisfacción de tantas amigas y amigos checos y de la colonia española en la República Checa que acudieron a la presentación.




Fue un placer este reencuentro con Praga, la mágica Praga, esta Praga adorada y adorable. Y con tantas personas queridas, Pilar Barrero, Iva Deylová, Vendula Prochazková, Michaela Otýpková, Věra Jilenická, Delia Antelo, Teresa Izquierdo, Anna Housková, Anna Mištinová, Jana Králová, Lada Hazajová, Vlasta Hlavičková, Miloslav Uličný, Tomáš Kupka, Alena Malá, Luis Ochoa, Daniel Vázquez Esparza, Kateřina Krýzlová, Manuel Valenzuela, Vicente José Carreres Rodríquez y tantas amigas y amigos checos y españoles; o la Agencia EFE (Gustavo Monge) y Radio Praga que darán públicamente cuenta del evento.

Ha sido muy grato retornar a Praga, si es que alguna vez hemos salido de ella. Y con Sinfonía de Praga bajo el brazo para compartir afectos y reflexiones con tantas amigas y amigos checos. ¡Un verdadero placer; el placer!




Retorno a Praga



Praga, siempre Praga; mágica Praga; Praga adorada y adorable; PRG, simplemente, como se dice en la página 455 de esa novela que tú y yo sabemos.

Retorno a Praga, si es que alguna vez hemos salido de ella —cuando en ella entras, ya nunca más podrás abandonarla, porque ella está siempre dentro de ti, en todo lugar y momento—.

Praga, siempre Praga. Praga, la Jerusalén de Europa, símbolo de sí misma y escenario propicio para cualquier suceso, por mágico o prodigioso o realista que resulte.

Praga, la nueva çibdad —aunque sin un nuevo Cid que se pueda sonreír o sonrisarse ante ella—, lugar de encuentro y de desencuentro, de amparo y de desamparo, de compenetración y de ruptura, madre y madrastra, acogedora y opresiva, retablo de las maravillas, eso y todo lo demás al mismo tiempo.

Praga —PRG—, siempre Praga.





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