Llevo unos cuantos días investigando y
documentándome sobre un pasado no tan lejano, que está tan cerca de nosotros,
con dos libros que son muy yo, ambos escritos por el alemán Uwe Wittstock:
- Februar 33: Der Winter
der Literatur. Verlag C. H. Beck, München 2021.
- Marseille 1940: Die große Flucht der Literatur. Verlag C. H. Beck,
München 2024.
El primero de ellos (Febrero de 1933. El
invierno de la literatura) es un meticuloso relato histórico de la
escalofriante rapidez con la que Hitler desmanteló en poco más de un mes, en
febrero de 1933, el Estado de derecho alemán y, con él, el mundo intelectual, literario
y artístico de la república de Weimar.
De Heinrich a Thomas Mann, de Bertolt Brecht a Alfred Döblin, de Walter Benjamin a Hannah Arendt y otros cientos de personajes de la cultura y de la literatura alemana, todos ellos, afectados de manera personal y directa, tuvieron que huir a toda prisa de Alemania, para tener que salir luego de Europa, siete años después.
En el libro se relata cómo en poco más de un mes,
después de tomar posesión como canciller el 30 de enero de 1933, Hitler y sus
secuaces se apoderan de Alemania y de todas sus gentes, con algunos momentos
álgidos como el incendio del Reichstag el 27 de febrero, las elecciones generales
de 5 de marzo o la quema pública de libro llevada a cabo el 10 de mayo, con las
SA y las SS campando por doquier.
En el segundo de los libros mencionados (Marsella
1940. Los artistas que huyeron del nazismo) Wittstock muestra cómo cuando
en junio de 1940 la Wehrmacht de Hitler llega a París, miles y miles de
personas tienen que huir rápidamente hacia el sur buscando la salvación y no
perder la vida en la Francia ocupada.
Muchos de los que huían a toda prisa –judíos,
intelectuales y artistas renombrados– se encaminan a Marsella, buscando
salir rápidamente de la Francia y de la Europa ocupada por las fuerzas
hitlerianas.
Entre las personas que deambulaban por Marsella en el
otoño de 1940 había muchos personajes ilustres, entre los que se encontraban
Walter Benjamin, Henry Mann, Hannah Arendt, Franz Werfel, Alma Mahler, André
Breton, Marc Chagall, Marcel Duchamp, Max Ernst, Claude Lévi-Strauss y tantos
otros.
Y en contraste con esa realidad, tal como detalla
Uwe Wittstock en su libro, un esforzado periodista norteamericano, Varian Fry,
o la joven Lissa Fittko realizaron meritorios esfuerzos para lograr sacar de
Francia a través de los Pirineos a aquellas personas que se encontraban como
ratas enjauladas en la Europa de aquel momento y que, en su huida, solo buscaban
la salvación y la vida fuera del territorio europeo.
Para quienes gusten de más información al respecto,
les será muy grato acudir a la serie británica «Transatlántico»
(Netflix), que se estrenó en 2023 y da a conocer visualmente la Marsella de
1940 que se retrata en el libro de Wittstock.
Como tantas veces hemos reiterado, y bien conocen
los lectores de «Los papeles de Walter Benjamin» (Pág. 196):
«La literatura como expresión estética de la ética humana (Nulla
aesthetica sine ethica): Responsabilidad ética para analizar críticamente
el pasado y críticamente comprometerse con el presente; corresponsabilidad
ética con el mundo que hemos de dejar hacia el futuro».

