Después
de unos cuantos años como Catedrático de Bachillerato y tras más de 37 como
Inspector de Educación, a partir de hoy amanezco como un jubilado más.
Muchos,
muchísimos años de ejercicio profesional, asumiendo múltiples responsabilidades,
y siempre bajo un mismo lema, que en todo momento he tenido presente, como bien
sabéis y he reiterado en mi «Despedida», hace un par de días: «Todos tienen derecho a la educación» (Art. 27.1 de nuestra
Constitución Española).
Mil
gracias a todos por tanto habido, que ha sido mucho y bueno, y por todo lo que
habrá, que el futuro lo vamos escribiendo cada día, que cada día seguimos
escribiendo la vida ajena, y hasta la propia.
Porque
quien escribe, se escribe: «El que escribe y reescribe, reescribiendo –y
desescribiendo– se escribe, a la vez que escribe el mundo que le ha tocado
vivir», según escrito está en la pág. 23, al inicio de «Los papeles de Walter
Benjamin».
Un
fuerte abrazo agradecido.
El Inspector de Educación ha muerto, ¡viva el
escritor!