21/9/18

¿Quién manda aquí?



El pasado 15 de agosto, día festivo, vacacional y arrellanado, después de leer el periódico y tras una rápida ojeada a FB, escribí en el muro lo siguiente:

Mi buen amigo Carlos Caballero enfrenta a cuatro gracias a las tres gracias de Rubens hoy en FB.

Y en el ejemplar de “El País” de hoy, Ángela Molina reflexiona sobre cómo recorrer el museo del Prado en sesenta minutos y contrapone tres gracias a las tres gracias de Rubens.

Si queréis podéis contraponer ambas fotografías y decidir y opinar y contrastar.

Lo que yo me pregunto es qué estará pensando la joven gracia (fotografía de Álvaro García), tan ensimismada y tan ajena.

 


Mi buena amiga María Alejandra Fuenzalida no pudo resistirse acerca de lo que se decía o se insinuaba en mi mensaje y contestó enseguida:

Esas son unas niñas chicas!

 También mi buena amiga Conchi Moure Gonzalez quiso manifestar su opinión y respondió:

Mil gracias por compartir la fotografía.

Adoro la pintura, quizá por mi incapacidad para pintar. He pasado buenos ratos absorta, ensimismada mirando fijamente un cuadro sin dar crédito a lo que mis ojos veían.

Mi mirada solo puede descubrir belleza en esta foto, quiero pensar que la joven con el vestido naranja está mirando un cuadro que llama más su atención que el que refleja el cuerpo femenino, por ella harto conocido.

Maravillosa foto!!!!

Gracias de nuevo!!!!!!

 Recatado que es uno, yo no había querido hacer pública la fotografía de mi buen amigo Carlos Caballero, que mencionaba en mi mensaje. Pero él, más osado, vino a nuestro encuentro y decidió publicar el siguiente mensaje en mi muro, con la imagen de marras incluida:

Lo siento, amigo Demetrio, pero hasta la chica de la foto, que está de frente, se aburre!

Mi foto me parece mucho más sugerente y las chicas se lo están pasando...

Me quedo con la mía, lo siento!


 


Así las cosas, me pareció conveniente dar respuesta al comentario de María Alejandra Fuenzalida:

¿Unas niñas, querida María Alejandra Fuenzalida? ¿Unas chicas? ¿O unas ninfas?

Podemos preguntarnos cuál sería la intención de Álvaro García cuando hizo la fotografía o la de Ángela Molina cuando la seleccionó para documentar su artículo en el periódico.

Porque me temo que la fotografía que ha publicado Carlos Caballero sí que es suficientemente explícita y que no necesita de muchas aclaraciones.

 Y María Alejandra cerró la conversación con este mensaje:

Como tu digas

Disculpa haber dado mi opinión

Buenas tardes

Preocupado por el tono de la respuesta de María Alejandra, no pude por menos de escribirle en público:

Querida María Alejandra Fuenzalida, sé bienvenida a este muro abierto, sin disculpa alguna. Soy yo quien te da las gracias por emitir tu opinión sincera y personal.

La obra de arte, los textos no solo obedecen a las razones de quien los crea e inicia la comunicación sino que lo verdaderamente importante es la razón que les da cada uno de los receptores del proceso de comunicación, de observación o de lectura.


Y el ilustre don Pedro Crespo Refoyo, que no se pierde una ni se le escapa ocasión para ello, escribió inquiriéndome:

No pierde usted ocasión para predicar la teoría de la RECEPCIÓN. (Disculpe la incierta cacofonía).

Y no satisfecho, mi buen amigo don Pedro metió su cuarto a espadas con nueva intervención en el muro:

Dos opciones encuentro yo a tu curiosa pregunta:

a) escucha lo que leen en el cartelito de información sus amigas, por turnos. (Repara que miran el cartelito y no la obra).

b) piensa que el arte es un rollo, que no lo soporta, que es una pérdida de tiempo y dinero acudir a las pinacotecas bla blablabla bla bla…



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