12/7/19

Si fuiste gigante


En el Diario de León de hoy el periodista y buen amigo Eduardo Aguirre publica una columna bajo el título “Si fuiste gigante”, dedicada a la visita que acaba de realizar a Villahibiera para conocer la Negrilla, el árbol centenario que inspiró la estatua de Amancio González, esa estatua imponente, explícita, maciza y acogedora, que se ha convertido en símbolo de la ciudad de León.

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Aunque a mi prima Conchi la ha convertido en Rosa, Eduardo Aguirre queda disculpado por los elogios que hace de Villahibiera y de sus gentes.








“La Negrilla” de Villahibiera, ese olmo añoso y centenario con el que hemos convivido generaciones y generaciones de villahibierenses hasta hace unos años. Y el que aparece en la imagen a la vera de la Negrilla era Cruz Barrientos, solterón empedernido, casi curilla, siempre en torno a la iglesia, pendiente siempre de sus abejas y de sus lilos, y siempre vigilante de cerca de esos «chavales traviesos y desarrapados, mocosos de pantalón corto, que nos rescolgábamos por las ramas fuertes y añosas de “La Negrilla”», como escribimos en el texto que aportamos a la exposición fotográfica sobre “La Negrilla” de Amancio González en el Museo Gaudí – Casa Botines de León hace unas semanas.

“La Negrilla”, que no necesitaba otro nombre, La Negrilla, donde los hombres y mujeres villahibierenses, enhiestos, curtidos por el sol, elevaban sus ojos y sus mentes hacia lo alto en una tierra inmisericorde que se vaciaba día a día.

          

La Negrilla, imagen de lo que fue, de lo que fuimos; ¿símbolo de en qué nos hemos convertido?

Aunque, a lo mejor, como indica Eduardo Aguirre, «si fuiste gigante lo sigues siendo. Y siempre hay ese milagro inesperado, esa frase maravillosa que te reconcilia con la vida».


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