He estado releyendo anoche un libro muy yo, Die
Herrlichkeit des Lebens (Michael Kumpfmüller: 2011), traducido al
castellano con el título de La grandeza de la vida (Tusquets), que fue
llevado al cine por Georg Maas y Judith Kaufmann en 2024. En el libro se narra con
lirismo y mucho afecto el último año de vida de Franz Kafka y su relación con
Dora Diamant.
A los lectores de Sinfonía de Praga o de Los papeles de Walter Benjamin no les sorprenderá mucho esa relectura que acabo de hacer –si es grato leer, qué decir del placer de la relectura–.
Bien conoces la pasión por Kafka que ambas obras manifiestan y hasta mi cariño por Dora Diamant, la última compañera de Kafka y la que le acompañó en el lecho de muerte, cuando Kafka ya tenía puesto el pie en el estribo. Seguro que bien recuerdas esa frase tremenda: «Mátame; si no, serás un asesino».
A Dora Diamant, como bien sabes, se hacen múltiples
referencias en Sinfonía de Praga; y se la menciona en más de veinte
ocasiones en Los papeles de Walter Benjamin.
Si acudes al epígrafe titulado «Dora Diamant y el Kafka que nadie ha conocido» de Los papeles de Walter Benjamin» Benjamin (Pág. 100), te encontrarás su historia:
En 1923 Dora acudió como voluntaria a trabajar en un campamento de
vacaciones en Graal-Müritz, en uno de los típicos balnearios y lugar de
vacaciones de la costa del mar Báltico. Allí, el 13 de julio, fue donde Dora
conoció a Franz Kafka, que había acudido al balneario de Graal-Müritz buscando
recuperarse de su enfermedad, cuando ya estaba fuertemente aquejado por la
tuberculosis y con la muerte rondándole muy de cerca.
Inmediatamente surgió el amor entre Franz, que entonces acababa de cumplir
cuarenta años, y Dora, que contaba con veinticinco años de edad, si no estás
equivocado –aunque algunos papeles y textos, aparentemente sabios pero
malinformados, dicen que en ese momento solo tenía diecinueve–. Dora y Franz
pasaron juntos cada día de las tres semanas siguientes y enseguida hicieron
planes para vivir juntos en Berlín. Sin embargo, concluida la estancia en el
balneario de Müritz, Kafka tenía que regresar a Praga: su familia y la
enfermedad no le permitían hacer otra cosa.
Pero el amor todo lo puede, y, unos cuantos días después, a finales de
septiembre, Kafka dejó Praga y se mudó a Berlín para compartir allí con Dora
amores y afectos mutuos. Días de pobreza y necesidad extremas para Franz y
Dora, y de deterioro progresivo e intenso de la República de Weimar; días de
creación artística, que surge a borbotones, en la mente de Kafka, en una época
de antisemitismo creciente en Alemania; días de mudanza de casa en casa para la
pareja de enamorados (Miquelstraße 8; luego, Grunewaldstraße 13, o, después,
Zehlendorfer Heidestraße 25), en una época de inflación galopante; días de
angustia por la enfermedad de Franz, que avanza sin remisión, y del Putsch de
Hitler en la cervecería de Múnich; días de gratificantes paseos por el
delicioso parque de Steglitz, el parque de la niña que lloraba por su muñeca
desaparecida: Franz y Dora, cogidos de la mano, mirándose a los ojos e
ignorando la tuberculosis de Kafka y el hambre que juntos, uno y otra pasaban.
Pero la enfermedad de Kafka avanzaba rápidamente, de manera inexorable, por
lo que tuvo que regresar a Praga en busca del amparo y la protección familiar.
Poco después, Franz, acompañado de Dora, acude a buscar atención médica a
Austria, donde morirá a los pocos días, el 3 de junio de 1924, en el sanatorio
de Kierling, cerca de Klosterneuburg, en las inmediaciones de Viena, atendido
por Dora y por su amigo Robert Klopstock.
Y para saber lo mucho que Walter Benjamin aprendió sobre Kafka o sobre literatura en sus contactos en Berlín con Dora Diamant habrás de seguir leyendo unas cuantas páginas de Los papeles de Walter Benjamin.
Allí podrás encontrar por qué Kafka, en su lecho de muerte, cuando ya no podía hablar, escribió esa terrible frase de «Mátame; si no, serás un asesino»; o cómo la Gestapo se incautó en el domicilio donde vivía Dora, en el número 13 de Pariserstraße, el 20 de abril de 1933, de gran parte de los papeles de Kafka que Dora atesoraba; o cómo las purgas de Stalin afectaron a la vida de Dora, que en su noveno intento huyendo de la Unión Soviética y del nazismo logró llegar a Inglaterra como una inmigrante ilegal sin papeles. Y hasta podrás conocer el retrato a lápiz que Kafka le hizo a Dora –la cara ladeada, el gesto sonriente y amoroso– cuando acabó de escribir en 1924 el relato Josefina la cantante o el pueblo de los ratones.
En la
Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford, que custodia algunos de los más valiosos manuscritos de Kafka, figura un retrato
femenino de Dora Diamant, de 22,1 x 14,3 cm, realizado a lápiz sobre papel (Ms.
Kafka 46, fol. 39v), fechado en la primavera de 1924, realizado por Kafka, muy
similar al que describe Benjamin, si es que no es el mismo. El dibujo está
integrado en un borrador de Josefina la cantante o el pueblo de los ratones (esquina superior izquierda del reverso de la página donde está esbozado el
final del relato).
Y si acudes a la página 314 de «Los papeles de Walter Benjamin», descubrirás, finalmente, que:
Dora Diamant, que en su noveno intento había conseguido llegar a
Inglaterra, se estableció en Londres, donde fundó un restaurante y un teatro
para la comunidad judía con el objeto de mantener viva la lengua y la cultura
yidis. A los 54 años, el 15 de agosto de 1952, falleció de un fallo renal en la
capital británica.
Fue enterrada en una tumba sin nombre en el cementerio de la sinagoga de
Marlowe Road, en East Ham.
En 1999, sus parientes, procedentes de Israel y de Alemania, se reunieron
ante su tumba para homenajearla y colocaron una lápida, en la que está inscrito
lo siguiente: «Who knows Dora, / knows what love means» [Quien conoce a Dora,
sabe lo que significa el amor].
La búsqueda insistente de los papeles y documentos de Kafka que tenía Dora
Diamant en su poder en Pariserstraße fue realizada en la década de 1950 por Max
Brod y por Klaus Wagenbach, el erudito alemán que ha dedicado su vida a Kafka,
aunque sin resultado alguno. Desde la década de 1990 es The Kafka Project
(San Diego State University Research Foundation in San Diego, California) quien
se está encargando de ello, sin grandes resultados hasta ahora. Aunque puede
que…»
No hay comentarios:
Publicar un comentario