…va a
salir bien, si tú lo intentas y bien lo quieres.
Solo
hace falta que lo quieras, que bien sabes que, a pesar de todas las adversidades,
Ítaca te está esperando, que el fiel porquerizo Eumeo y la inestimable ayuda de
Telémaco van a permitir al héroe homérico reconstruir la realidad y
reconquistarla, reconquistando a su amada Penélope y reconquistándose a sí
mismo en el intento, como se expresa en una novela que tú y yo sabemos (139).
Bien
conoces las peregrinaciones y trabajos para llegar a Ítaca de aquel varón
ingenioso que, errante durante largo tiempo, participó en la destrucción de
Troya y conoció muchos pueblos y gentes en su periplo viajero (25).
Aunque
tarde, mísero y solitario, en un barco extranjero, después de haber sorteado el
remolino de Caribdis y la roca de Escila, puede que llegues a tu casa y en tu
hogar no encuentres más que desolación, le profetizó Tiresias al varón
ingenioso y errante (59); y eso también forma parte del destino.
Bien lo
sabes: Hay que tener cuidado, que a veces los sueños se cumplen.
Querer
ser lo que eres y no preferir nada más (Quod
sis, esse
velis
nihilque
malis; así escribe Marcial en su
epigrama X 47: «De vita beata»). Mientras, los Rolling Stones te cantan: You can’t always get what you want, but if
you try sometimes you might get what you need!
O
recrearte en cómo Astrid Thompson finalmente logra hacer realidad el sueño de
su padre: reunir cuatro Stradivarius para un concierto único, esperado y
deseado por los amantes de la música de todo el mundo. Pero Lise, George, Peter
y Apolline, los cuatro virtuosos reclutados para la ocasión (dos violines,
viola y violonchelo), no pueden tocar juntos. Las crisis de egos se suceden al
ritmo de los ensayos. Sin una solución fácil, Astrid decide ir a buscar al
único que, a sus ojos, aún puede salvar el evento: Charlie Beaumont, el
compositor de la partitura que van a interpretar en unos días.
Y lo que
puede salir bien, si lo intentas sale bien: Todo rodeado de camisetas rojas. Muy
rojas y muy españolas, que el fútbol y los españoles pueden ser lo que quieran
ser, para sorpresa del mundo entero. Banderas de España por doquier, de esta
España unida en la diversidad y hasta en la heterogeneidad. ¡Todos españoles!
¡Ay, el
cine! ¡Ay, la música! ¡Ay, el fútbol! ¡Ay, la literatura! ¡Ay, el arte!
[Reflexiones a partir de dos películas, recientemente estrenadas –La Odisea de Christopher Nolan y Los músicos de Grégory Magne–, y una gran banderolada. A veces, con el permiso de la Musa, el escritor de fondo sale un rato del taller del artista de San Lorenzo de El Escorial, dejando sobre la mesa el manuscrito de La alegría de vivir, la tercera entrega de la trilogía Constelaciones de Europa, que avanza a su ritmo, viento en popa].


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