…lo que nunca has sentido hasta ahora ni sentirás
nunca más en tu vida: el día 12 de agosto, el Sol se ocultará para ti y te
sentirás solo, puede que un ser indefenso, puede que un estar hermanado con la
naturaleza toda, anochecida a deshora.
Prepárate para sentir, para sentirte, para sentirlo.
Y eso no lo puedes hacer solo ni en cualquier sitio. No te puede suceder en
cualquier lugar sino en la tierra que te vio nacer, en la que el Sol te iluminó
por primera vez, en tu Villahibiera de siempre, aunque hayas tenido que alejarte
de ella para convertirte en ciudadano del mundo.
Acércate a Villahibiera el día 12 de agosto, esa
tierra de «seres
humanos firmes, vigorosos, recios, curtidos por el sol, enhiestos a pesar de la
adversidad y de las inclemencias del tiempo o de los embates de la naturaleza;
con sus ojos dirigidos a lo lejos, hacia arriba, hacia lo alto, hacia el cielo;
con acendrada mentalidad religiosa, escrutando la naturaleza –mirando hacia el
horizonte para adivinar si va a llover o si ya escampa, si va a helar esta
noche o si va a hacer sol mañana–, y asentados firmemente en una tierra
inmisericorde, desangrada y aleve»,
como escrito está en «Los papeles de
Walter Benjamin» (Pág. 50).
Eclipse
de sol desde Villahibiera
escaleta
(12 de agosto de 2026)
07:25h (Salida
del Sol):
La
salida del dios Sol se ha de observar esa mañana desde la picuruta del Cueto o
desde Piconariz, a donde se habrá de llegar con antelación suficiente,
peregrinando en fila de a uno, dirigidos por un perrito pequeño y bien educado
(se puede acudir, asimismo, acompañados de gatos y de cualquier otro animal que
conviva en el entorno familiar).
Resto
del día:
Con voto
de silencio durante todo el día, meditación sobre el pasado habido o sobre el porvenir,
en perfecto ayuno (aunque bebiendo la cantidad de agua que se precise para el
sostenimiento del cuerpo y del alma).
Se puede
pasear por La Solana, el mirador de la Cruz, Valdelasyeguas, Las Pedrosas, Valdeañe,
el roble de Camperas y hasta por Maresteruelo, si el cuerpo lo pide y lo
aguanta, respetando siempre el voto de silencio. Con siesta reparadora, a la fresca
sombra de una chopa o de una palera, acunados por el suave
sonido susurrante del Corcos en Entrelosríos.
Se habrá
de hacer parada obligatoria, al menos una vez, a lo largo del día, en la vieja
iglesia románica del siglo xii de
San Tirso y Santa Eugenia (al gitano de Patri no se le obliga, en tanto que él –muy
joven para ello– ya no llegó a bautizarse en esa iglesia ¿y quedó para siempre
moro?), rindiendo el correspondiente tributo a la Negrilla, enseña y
remembranza, memoria del tiempo recobrado de Villahibiera.
19:30h:
Ablución
ritual en las aguas del río Corcos, en las inmediaciones del Puente Blanco,
para lavar la mugre del pasado y todo el daño recibido o causado, de generación
en generación, mientras se entonan los versos del poeta, como escrito está en
«Esta es la vida»:
«Somos lo que somos,
lo sabes bien;
somos lo que fuimos,
lo que unos y otros nos ayudaron a ser
–nature
más que nurture–
hasta hacernos así».
20:00h:
En medio
del Puente Blanco se encenderá un fuego ritual, con tomillo, jara y urces
aportadas por Ramiro, en el que se quemará un “cadáver exquisito” [¡qué coño
será eso de un “cadáver exquisito”!], elaborado con la activa participación de
todos los miembros de la familia presentes en el evento como ofrenda al dios
Sol (que otros llaman Zeus, Júpiter, Amón o vaya usted a saber), después de
leer el poema “Villahibiera”, que comienza así: «Si a Villahibiera, buscas, oh caminante…»
Se hará
un mural con los deseos de los miembros de la familia, que escribirá Patricia,
por ser la mayor de su generación, donde se podrán incluir también aquellos
mensajes que envíen por WS u otro procedimiento análogo los que no puedan estar
presentes en el evento.
En la medida en que el dios Sol ilumine los deseos cuando dé nueva luz a esta Tierra nuestra, se irán cumpliendo, hasta que en el año 2053 se produzca otro eclipse total del Sol (¿Quién vivirá dentro de 27 años? Me temo que habrá menos miembros en la familia, aunque a lo mejor alguno se anima y comienza a hacerla crecer).
20:28h:
Postrados
en tierra, la mirada al frente, hacia el oeste, sobre el Puente Blanco, con las
gafas aportadas por Mari Celi bien colocadas, sentida adoración al dios Sol
durante el eclipse total de los miembros de la familia.
20.30h:
Concluido
el eclipse, con jarana y alborozo, los presentes se dirigirán al cercano Recodo
del Esla para hacer una gran merendola: ensalada de escabeche y huevos cocidos,
con abundante sal y vinagre para abrir boca. Ramio irá partiendo jamón (de pata
negra, por supuesto), a demanda de los interesados. Luego, tortilla de patata,
con cebolla; adobo, chorizo, queso y demás ricas viandas propias del ágape
festivo a celebrar, con vino de prieto picudo de Valdevimbre (aunque, si fuere
menester, no se harán ascos a los caldos de La Rioja, Ribera de Duero o
procedentes de Galicia).
Exterior
noche:
Cuando
las estrellas de la Vía Láctea ya sean plenamente visibles en el firmamento,
agotados todos y un poco bolingas, se podrá ir a dormir cada uno donde bien le
plazca, en el soto o en el verde prado de flores esmaltado apto para retozar, o
retornando a casa en busca de la acogedora cama.







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